LOS MUSEOS DE ARTE EN LA HISTORIA

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El origen de los museos

Los MUSEOS DE ARTE han sido a lo largo de la historia guardianes de la identidad cultural, ya que el arte en sí mismo es un testimonio histórico de una época, materializado en obras que brindan  un argumento, ideas o contextos, un testigo del entorno como del talento del artista. Así los museos han sido espacios que han servido como “bancos de la memoria” pero también recintos que validan lo que es considerado como arte trascendente en la historia, espacios que educan e inspiran al público.

Se considera que los primeros museos surgieron en la antigua Grecia, de hecho la palabra museo viene del latín “museum” que deriva del griego “mouseion” que significa “casa de las musas” aludiendo a los templos en que se veneraba a las Musas Griegas, las 9 deidades que personificaban las artes.

Otro testimonio de los primeros museos ocurrió en la ciudad de Alejandría fundada por los romanos en Egipto, la cual fue la capital cultural del mundo antiguo, donde se construyó el primer gran museo, un enorme edificio de mármol que incluía la biblioteca donde se concentró todo el saber de la época.

Posteriormente con el paso de los siglos en Europa el arte se conservaba principalmente en las iglesias y palacios, fue en el Renacimiento en que volvieron aparecer los museos aunque con un carácter privado, con los espacios que albergaban las crecientes colecciones artísticas de los nobles formadas por antigüedades griegas y romanas así como por el arte producto de su mecenazgo, como lo es el caso de la Familia Médici quienes utilizaron su palacio Galería Uffizi para albergar su colección de arte, en el siglo XVI ese espacio estuvo abierto solo para algunos visitantes, pero en 1765 abrió por primera vez al público.

Los primeros museos públicos

 Se cree que el primer museo público del mundo fue el Museo Ashmolean de la Universidad de Oxford, Inglaterra, donde en 1683 una colección privada que le fue donada la universidad fue mostrada por primera vez al público de forma permanente en ese espacio. En 1759 fue inaugurado en Londres el Museo Británico en su primera sede “La Casa Montagu” ya demolida, integrando su acervo primeramente con la colección donada por un aristócrata, la actual sede construida entre 1852 a 1857 fue diseñada especialmente como museo. Otro de los primeros museos fue el Museo del Louvre abierto al público en 1793 en lo que fue el antiguo palacio real de París, este museo surgió a raíz de la Revolución Francesa y su primera colección se integró por el arte despojado a la monarquía.

A lo largo del siglo XIX el Louvre sirvió como modelo de “museo nacional de arte” para diversos países. En 1819 abre el Museo del Prado en Madrid primeramente llamado Museo Real de Pinturas, el cual desde 1868 es de carácter nacional. En 1852 abrió el Museo del Hermitage en lo que fue el Palacio de Invierno de San Petersburgo, siendo el Museo Imperial fundado por el Zar Nicolás I, su gran acervo fue integrado por la adquisición de grandes colecciones de arte europeo que hicieron los Zares desde el Siglo XVIII, en 1917 tras la Revolución Rusa fue declarado museo estatal. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) varios museos de Europa sufrieron saqueos y destrucción, algunas de sus obras fueron resguardadas y otras robadas, hoy aparecen en otros museos o colecciones privadas.

Los museos estadounidenses, modelo de los nuevos museos en el mundo

En 1870 un grupo de empresarios fundó el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET), teniendo una primera sede en otro edificio, en 1880 abrió en su actual ubicación integrando su acervo con una gran colección de arte europeo, estadounidense y arte antiguo. En 1929 fue abierto el primer museo privado de arte moderno del mundo, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), albergando una de las colecciones más importantes en obras maestras de la historia del arte moderno. En 1937 el empresario minero Salomón R. Guggenheim creo el museo Guggenheim de Nueva York para albergar su colección de arte moderno, tenido una anterior sede hasta trasladarse en 1959 a su actual ubicación construida por el arquitecto Frank Lloyd Wright, un diseño controversial para su época, que convirtió al edificio en una propia obra de arte. La Fundación Guggenheim ha explotado su exitoso modelo de museo abriendo otras sedes en el mundo como en 1980 el Guggenheim de Venecia integrado por la colección personal de Peggy Guggenheim, mientras que en 1997 abrió  el Guggenheim de  Bilbao dedicado al arte contemporáneo. En el año 2000 abrió al público el Tate Modern en Londres, dedicado al arte contemporáneo que tiene como sede lo que fue una antigua  central de energía convertida en museo por los arquitectos Herzog & de Meuron, un caso de nuevos museos que albergan edificaciones industriales rehabilitadas.

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“El efecto Guggenheim”

La apertura del museo Guggenheim de  Bilbao en 1997 significó un hito para la historia de los museos, convirtiéndose en un modelo de negocio artístico, turístico, comercial e inmobiliario, cuestiones que han sido documentadas por el periodista Iñaki Esteban en su libro titulado “El Efecto Guggenheim”. El Guggenheim de  Bilbao fue planeado con una intencionalidad que va más allá de ser un espacio para la exhibición del arte, creado en una ciudad hasta entonces sin atractivo que apostó por la marca Guggenheim de gran prestigio mundial, asignándole a la nueva sede una ubicación sin igual, una plaza de gran panorama y espaciosidad junto a un río, con un diseño arquitectónico vistoso y espectacular obra del reconocido arquitecto Frank Gehry; Aunado a la marca, ubicación y diseño, las controvertidas obras contemporáneas expuestas en su interior y el marketing a todo ello, dio como resultado un favorable impacto en la economía de Bilbao, un atractivo turístico que atrae millones de visitantes de todas partes del mundo, un caso de regeneración del espacio urbano y un exitoso modelo que busca ser imitado en otros lugares del mundo; un caso notorio de ello ocurre en Abu Dabi donde de la nada ya se construye el distrito cultural “La Isla de Saadiyat” no solo con el Guggenheim del mundo árabe diseñado también por Frank Gehry, sino también con otros museos, como el nuevo Louvre diseñado por Jean Nouvel, el Centro de Artes Escénicas por Zaha Hadid y el Museo Zayed por Norman Foster.

“Las nuevas catedrales”

Los nuevos grandes museos han sido llamados por algunos como “las nuevas catedrales del siglo XXI” haciendo analogía a varios aspectos, ya que son centros de encuentro social, espacios de reflexión o critica a las ideas o conceptos; pero también por la espectacularidad en que son construidos muchos de ellos, haciendo referencia a la intención arquitectónica de las iglesias en tiempos pasados como las catedrales góticas de la Edad Media que fueron edificadas con gran altura para imponer a los ciudadanos y asombrar a los extranjeros, ó los templos ostentosos del Renacimiento y el Barroco que mostraban el poderío económico tanto de la Iglesia como de los gobernantes; hoy los nuevos museos de gran magnitud tanto públicos como privados no están lejos de ser también símbolos de imagen.

Para algunos la intención de dar espectacularidad y atracción turística a un museo puede conllevar a la frivolidad de su contenido expuesto, donde el arte contemporáneo se presta para ello o para los intereses del mercado del arte. Un museo contemporáneo más que nunca debe actuar con profesionalismo en sus criterios expositivos no solo para conservar su prestigio, ya que en esencia un museo no solo resguarda o conserva obras, sino también valida el propio arte, educa al público, es fuente de información para el investigador y referente para nuevos artistas.

Textos y fotografías: @eescamillaa

 

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